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El mercado laboral. “Soluciones concretas” a “cuestiones sin respuesta”.

En los últimos meses, el mercado laboral español asiste a una leve mejoría en lo que a total de activos se refiere. No obstante, dicen las estadísticas que la precarización de las condiciones laborales están lastrándola.

Algunos datos extraídos de la página del INE corroboran esta teoría y justifican el sentir popular:

  • En general, aún tenemos unas tasas de desempleo similares a las del inicio de la legislatura.
  • En 2015, sobre el total de contratos, algo más del ocho por ciento son indefinidos. El resto son temporales.
  • Aunque en un período de siete años de crisis (2007-2014) los salarios medios brutos han subido más de 230 euros, las mujeres, los jóvenes, las personas con menos formación y en general los trabajadores con contratos temporales, tienen los salarios más bajos. Esto nos indica que los que ganaban más, siguen ganando más, y los que ganaban menos, han empeorado su situación.

Todo esto ha provocado un clima de pesimismo generalizado sobre todo en aquellos que estudiáis para obtener pronto vuestro primer empleo.

Una vez que hemos hecho una leve aproximación a algunos aspectos del mercado laboral – me he centrado en los dos que más me comentáis en clase – vamos a señalar  a la gran “culpable de esta situación”, ya que según parece tiene nombres y apellidos. Ha sido vilipendiada, sobre todo por muchos de nuestros dirigentes políticos, e incluso utilizada como arma arrojadiza en la reciente campaña electoral. Sí, lo habéis adivinado, es la reforma laboral.

La reforma laboral tiene, como todas, cosas buenas y cosas muy malas. Cosas buenas como el contrato indefinido para PYMES, que incentiva (o intenta incentivar) a los empresarios a contratar a menores de 30 años concediéndoles ventajas fiscales,  o el impulso de un nuevo contrato para la formación y el aprendizaje, que trata de reenganchar al mercado laboral a personas que abandonaron sus estudios prematuramente. Y cosas muy malas, como el abaratamiento del despido improcedente de 45 días de salario por año trabajado a 33 días, o la supresión de la autorización administrativa para la realización de un ERE.

Pienso que culpar de todos nuestros males a la reforma laboral sería precipitado, ya que la complejidad del mercado de trabajo – condicionado siempre por otras variables políticas, jurídicas, económicas, sociales, etc – requiere un estudio multidisciplinar que ni mucho menos pretendemos hacer aquí.line-chart-152153_960_720.png

Una vez hecho este “esbozo” sobre lo que más insatisfacción genera en trabajadores y empresarios, paso a relatar las “cuestiones sin respuesta”. Las he llamado así porque creo que serían adecuadas para debatir en clase, e incluso porque aún después del debate cada uno de vosotros sacaría su propia conclusión:

  • Sabemos que en general ciertos sectores de la población activa no están satisfechos, pero ¿qué creéis que piensan los empresarios sobre la situación actual? ¿Y los autónomos?
  • ¿Pensáis que se ha aliviado la situación de dualidad indefinidos-no indefinidos que existía en el mercado de trabajo durante esta crisis?
  • ¿Creéis que se requieren políticas que den un mayor dinamismo al mercado de trabajo?
  • ¿Pensáis que se cumple la legislación laboral fielmente? Si no es así, ¿por qué creéis que ocurre?
  • ¿Podemos desde nuestro “pequeño rincón del mundo” cambiar algo?

Enlazando con la última cuestión, voy a pasar a relatar las “soluciones concretas”, y las he llamado así porque están demostradas empíricamente y lo mejor de todo, podemos hacer mucho desde nuestro “pequeño rincón del mundo” para ponerlas en práctica.

Estas son:

  • Abandona el pesimismo. Ya sabemos que la situación no es la mejor, pero el desánimo no va a ser la solución a nuestros males.
  • Conócete a ti mismo. Trata de adquirir conciencia de cuáles son tus puntos fuertes y puntos débiles. Mira además qué tienes que mejorar para conseguir tu objetivo laboral. Si ves que no puedes, pide ayuda.
  • Fórmate. Ya sé que lo estás haciendo, pero debemos ir más allá. Por un lado, el actual mercado de trabajo requiere que sigamos añadiendo a nuestro currículum competencias que mejoren nuestra empleabilidad y por otro,  las estadísticas dicen que los sectores más formados tienen menores tasas de desempleo.
  • Establece objetivos parciales que te refuercen en la consecución del objetivo final. Durante el estudio de nuestro ciclo formativo, podemos conseguir un empleo que aún no estando relacionado directamente con nuestro objetivo final, nos permita trabajar y obtener una retribución. También podemos alternar nuestros estudios con formación complementaria relacionada con nuestro ciclo que mejore nuestra empleabilidad al terminar…
  • Una vez terminado el ciclo, abandona esa sensación de “salto al vacío” que nos provoca la finalización de nuestros estudios. Piensa mejor que te has estado preparando para este momento y que empieza una nueva etapa de tu vida.

Seguro que además de estas pocas respuestas- se llaman “soluciones” porque pueden suponer la respuesta a nuestra situación actual- se os ocurren otras muchas. Estoy convencido de que cualquier aportación será muy valiosa.

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